EL HUMOR EN LAS COPLAS DE  JOTA: LETRAS Y LETRISTAS

José Luis Melero

 

 

(Publicado en Heraldo de Aragón el 12 de octubre de 2011, en el suplemento especial dedicado al 125 Aniversario del Certamen Oficial de Jota)

En junio de 1924 el Ayuntamiento de Calatayud que presidía Antonio Bardagí publicó las bases de un Certamen Literario organizado con el nombre de “Fiesta-Homenaje a la Mujer Bilbilitana” que se celebraría durante las fiestas de septiembre de ese mismo año. Quería aquel certamen desagraviar a la mujer de Calatayud -y por extensión a la mujer aragonesa- por la falsa leyenda creada a raíz de la conocida copla: “Si vas a Calatayud / pregunta por la Dolores…” Solo había que escribir un cantar de cuatro versos que desvirtuase la copla infamante. El premio era extraordinario para la época: nada más y nada menos que mil pesetas de las de entonces, que serían costeadas a medias por el Ayuntamiento de Calatayud y por Torcuato Luca de Tena, pues el periódico ABC estaba también detrás de la iniciativa. Se nombró presidente del jurado al escritor costumbrista Gregorio García-Arista y Rivera, que había sido discípulo y posteriormente auxiliar de Marcelino Menéndez y Pelayo, pertenecía al Cuerpo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos y estaba destinado en la Biblioteca Universitaria de Zaragoza. García-Arista, que había cultivado la copla aragonesa o "cantica" -como a él le gustaba llamarla-, a la que dedicó unas conocidísimas Cantas baturras en 1901, era sordo como una tapia. Pues bien, al Certamen concurrió José Luis Galbe Loshuertos, el amigo zaragozano del escritor cubano José María Chacón y Calvo, que acabaría de fiscal del Tribunal Supremo durante la República y que se exiliaría tras la guerra civil, con la siguiente copla:

Le preguntaron a Arista

por la moza calumniada

y él dijo que no sabía,

que no había oído nada.

El humor, siempre el humor presente en las cantas aragonesas, hasta para reírse del presidente del jurado del premio al que se concursa. Ya desde el comienzo, desde el Cancionero de Alvira de 1895:

Por laminero quedó

calvo, cojo y horroroso

y las mozas le decían:

¡no haber sido tan goloso!

Estas coplas humorísticas las han grabado los más grandes cantadores, desde Miguel Asso

Desde el tejao a la calle

un albañil fue a parar.

Aún viviría a estas horas

si no se llega a matar

hasta José Iranzo

Te acuerdas, maña, te acuerdas,

del día que nos casamos

que se nos rompió la cama

y a poco nos esnucamos.

Y es imposible entender la jota aragonesa sin el humor, ese humor tan nuestro, somarda y socarrón, a veces de tinte surrealista como en la copla que cantaba Lamberto Funes, el ciego de Mainar:

Cuando se murió el tío Paco

dijo la señá María:

pobrecico el tío Jenaro,

¡qué melonar que tenía!

 

Y a veces con el gusto por la pepada taustana o el perogrullo como en la conocida

Cuando se murió mi madre

dijo una verdad mi agüela:

si este chico tiene suerte

vivirá hasta que se muera.

En la de Emilio Ester Rubira:

Las escaleras de casa

ahora acabo de contar

hay cincuenta pa subir

y cincuenta pa bajar

En la de García-Arista:

Todos los días del año

te de echar un cantarcito

y al fin del año serán

trescientos sesenta y cinco

 

o en la inolvidable que grabó José Oto:

El día que yo nací

acababa de nacer,

y a los quince días justos

ya tenía medio mes.

Si hacemos un breve repaso de los escritores de cantas que han dedicado al humor algunos de sus mejores afanes, veremos que Alberto Casañal (San Roque, Cádiz, 1875 - Zaragoza, 1940) publicó uno de los más antiguos cancioneros, Cantares baturros, en 1899. Casañal era hijo del conocido topógrafo aragonés Dionisio Casañal y Zapatero. Licenciado en Ciencias, fue catedrático de la Escuela Industrial de Zaragoza. Medalla de oro e Hijo Adoptivo de Zaragoza, tuvo un gran éxito entre sus conciudadanos, que por suscripción popular le regalaron la que desde entonces fue conocida como "Casa del poeta" en el Paseo de Ruiseñores. En Cantares baturros Casañal publicó coplas como éstas:

 

He pasao catorce meses

festejando con Pilar.

El que se case con ella

buen chasco se va a llevar

o

Dile de mi parte al cura

que me dé por confesao

que lo que este año he de icirle

ya se lo dije el pasao.

En colaboración con el bilbilitano Sixto Celorrio publicó en 1912 Jotas: cantares aragoneses, con prólogo de Serafín y Joaquín Álvarez Quintero, en el que pueden leerse estas coplas:

 

Si hay concurso de ganao

no se te ocurra ir a verlo

porque puen equivocarse

y concederte algún premio

o

Nuestro pueblo entre unos y otros

lo están echando a perder.

Ya han puesto luz electríca

y pronto traerán el tren.

El propio Sixto Celorrio, que llegó a ser senador por Zaragoza y presidente de la Diputación Provincial, había publicado ya en 1901 Paella aragonesa: colección de cantares, cuentos baturros y composiciones festivas, con un prólogo de Eusebio Blasco y coplas como éstas:

Quince años de relaciones

y ya quiés que nos casemos.

No me seas exigente

que esas cosas quieren tiempo

o

Si no me caso con ti

juro, por lo que más quiero,

que, o me casaré con otra,

o me quedaré soltero.

Y también de 1901 eran como hemos visto las Cantas baturras de Gregorio García-Arista, entre las que encontramos coplas como ésta:

Hoy me ha dicho ella que sí

y alpargatas hoy estreno.

¡A ver qué me dura más,

si la novia o el calcero.

Teodoro Iriarte Reinoso (Zaragoza, 1887 - Madrid, 1954) escribió coplas de humor en A orillas del Ebro. Cantos aragoneses (1908), en colaboración con Jorge Roqués González. También en De mi cosecha. Cantares baturros (1921) y en Más jotas. Cantares aragoneses. Cantares baturros (1930). Ambrosio Ruste y Emilio Ester Rubira publicaron Del Moncayo al Pirineo. Cantares en 1917 y el mismo Ruste publicó también 150 coplas baturras (1950). José Iruela dio a las prensas: Coplas aragonesas en 1921, uno de los mejores repertorios de cantas de humor:

Una advertencia he de hacer

a quien me quiera obsequiar:

que a mí no me gusta el vino…

en pequeña cantidad”,

 

Tiene el mosén de mi pueblo

unas ideas muy raras;

no quiere que a su sobrina

vaya nadie a festejála.

 

Un baturro que era rico

se puso a estudiar francés,

y siempre decía maño

en vez de decir mesié”.

 

El toque de generala

es una barbaridad.

Yo suprimiría el toque

si me hicieran general.

 

En plena luna de miel

mi prima Rosa enviudó.

Vaya una mujer de suerte,

solo lo bueno probó.

 

Mi abuelo fue un gran borracho

y mi padre aún lo fue más

y yo a toda la familia

la dejo bastante atrás.

 

o

 

La mayor pena que un hombre

puede en el mundo tener

es la de que quede viuda

su pobrecica mujer.

Luis Sanz Ferrer tiene también alguna buena copla humorísitica en Cantas y... Cantos (1923):

¡Qué borrachera he cogido!

¡Esta sí que es borrachera!

¡Qué ufana se va a poner

mi novia cuando me vea!

 

Mi suegra se ha quedao tuerta,

la cosa no marcha mal;

¡ya le queda solamente

un ojico por cerrar!

 

O

No eres luna, ni eres sol,

ni estrellica, ni lucero…

eres Jacinta Rodríguez,

la sobrina del barbero.

Otros cancioneros en los que encontraremos coplas de humor son  los de Ángel Abad Tárdez, Fernando Soteras “Mefisto”, Ruperto Aznar Sanz -Al pie del Moncayo. Coplas baturras (1926) y Flores que brotan del campo. Coplas baturras (1929)-, y Francisco Lafuente Zabalo (Aliaguicas en flor. Cantares aragoneses y romances baturros, de 1931), en el que están las inolvidables

Llevaron a un baturrito

una noche a un cabaré,

y al salir, dijo riendo:

¡Qué rico estaba el café!

 

y

 

Es tan cumplida mi novia,

que si le hablan tres o cuatro

les dirá a todos que sí

por no darles un mal rato.

 

De Lafuente es también la conocida

 

Aunque tu padre es sereno

no lo puede remediar,

en cuanto nos ve junticos…

pierde la serenidad.

 

Gonzalo Quintilla,

 

(Llevé al chico a Zaragoza

pa que eligiera un oficio

y ninguno le gustaba

hasta que vio al arzobispo),

 

Jorge Roqués y Cristóbal Casañal son también autores de coplas de humor. De este último es la divertida:

Si quieres que nos casemos

ha de ser con condición

qu’hi de seguir con la novia

que tengo en Bujalaroz.

Entre los autores de coplas surgidos en las últimas décadas habría que nombrar a Emilio Gil Losilla, que publicó Cuentos, charadas, chistes, retruécanos y chascarrillos baturros. Jotas, coplas aragonesas y de picadillo, poesías y ocurrencias de humor en 1968, Ángel Raimundo Sierra (autor de la extraordinaria:

De chico fui monaguillo

y de mozo sacristán;

ahora soy el campanero:

¡qué carrera más triunfal!),

Pedro Lafuente, Mariano Rubio, Antonio Zaera, José María Ferrer “Gustavo Adolfo”, Vicente Torres, Alfonso Zapater, Teresa Ramón:

(Cuando te ronde esta noche

échame una clavelina,

pero procura que sea

sin maceta, prenda mía),

Eusebio Beltrán o Antonio Arilla. Es también imprescindible consultar los tres primeros disco-libros de La jota ayer y hoy, la antología de cantas que preparó José García Mercadal para la editorial Taurus en 1963, así como los clásicos libros de Galán Bergua, Fernando Solsona y Cester Zapata. Y mención aparte merecen algunos de mis autores de coplas preferidos:

Joaquín Yus:

Es mi casa tan pequeña

que cada vez que entra el sol,

como los dos no cabemos

me tengo que salir yo.

 

Mario Bartolomé:

 

La Felisa en el mercado

decía con un suspiro:

Qué desgracia. Todo sube

menos lo de mi marido.

 

José Verón Gormaz:

Una mujer de mi barrio

siempre lleva la contraria:

oye menos que un pandero

y es más gorda que una tapia

 

y Miguel Ángel Yusta

Me arrebatas por la noche,

te enfadas por la mañana

a mediodía me riñes…

¡qué complicada eres maña!

El más raro cancionero de coplas de humor es sin duda el de Mariano Sebastián, pastelero de Aguarón, conocido como el “tío Pichorretas”, que tras su nombre firmaba como “autor de lo peor que se ha publicado hasta el día”. Editado en Bilbao, en la Tipografía de Ugalde y Compañía, lleva por título Colección de cantares o lo que salga, con un brochazo sobre asuntos sociales y cuatro notas íntimas que sólo a mis hijos podrán interesar un poco, y va precedido de un prólogo de Eusebio Blasco. Son cuartetas, la mayor parte sin rima, con la característica de que su último verso rompe el ritmo de forma abrupta. Veamos algunos ejemplos:

Dos cosas en este mundo

me hacen a mí suspirar:

el recuerdo de mi amada

y un bastonazo que me dio su padre.

 

Si por cada misa que oyes

cosieras medio minuto

no andaría tu marido

con la ropa destrozada.

 

Te di un beso en el corral

y otro te di en la cocina

y no te quise dar más

porque olías a cebolla

o

En tu casa llora un niño

y tú casada no estás

y empieza a decir la gente

que si esto que si lo otro.

Se trataba de humoradas muy del gusto de la gente del país, no aptas desde luego para ser cantadas, pero ciertamente divertidas. Aun así, las pocas coplas que tiene rimadas no desmerecen a las de cualquier autor de coplas humorísticas:

¿Sabes tú lo que pasó

con la hija del tío Tomás?:

que después que se murió

no habló una palabra más.

 

Según me han contado ayer,

al hijo de Juan Ramón

le llaman aragonés

porque nació en Aragón

o

En mi pueblo los Toribios

los Juanes y los Marianos

cuando se lavan la cara

suelen mojarse las manos.